Imagen

Ellas (seis) son así

Hoy es 20 de diciembre de 2015. Sí, 2015. Habéis leído bien. Bien entrado el siglo XXI. Celebramos las duodécimas Elecciones Generales de esta etapa de la democracia española. Y esta vez TAMPOCO hay ninguna candidata a la Presidencia del Gobierno.

Pero no me quiero repetir, ni “calentarme”. Así que vamos a hablar de mujeres que sí están en las listas y que tienen posibilidades de sentarse en los sillones rojos -y algunas, incluso en los azules del Gobierno- del Congreso de los Diputados, en la inminente legislatura.

Para esta selección, me he decidido por fijarme las listas por Madrid, aquellas que encabezan los candidatos “presidenciables”, y en las que suelen rodearse de sus principales y más íntimos colaboradores, sus posibles “ministros y ministras”,  si llegaran al Gobierno, por muy remota que -en algunos casos- sea esta posibilidad.

El orden, el que me ha dado la gana. Por qué decir otra cosa. Vamos allá:

  1. Carolina Bensaca (en la foto), nº 3 de Podemos, fundadora del partido y miembro de su Consejo Ciudadano. Ella siempre está ahí, desde el principio, desde la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM. A la diestra o la siniestra de Pablo Iglesias (al otro lado, Errejón). Una mujer fuerte, clara, fajada en mil platós. Con un verbo sereno y firme. Ha paseado su barriga y acarreado a sus hijos por mítines y campaña. Inquebrantable, irreductible.
  2. Sol Sánchez Maroto. También es socióloga (y antropóloga). Una activista, miembro de varias plataformas, entre las que destaca ATACC (movimiento surgido en 1998 en Francia como grupo de presión a favor de la introducción de la Tasa Tobin). Es la nº 2 de la lista de UP, resultado de las Primarias de la organización.  Por sus palabras la conoceréis, porque no se la ha visto mucho. Alberto Garzón ha acaparado el escaso protagonismo que le han concedido los medios a esta candidatura. #gatetes #abuelas y #garzoners han sido TT de Twitter, eso sí.
  3. Marta Rivera de la Cruz va de 3 en la lista de Ciudadanos por Madrid.  Escritora, conocida por sus novelas , sus colaboraciones en medios y por su actividad en Twitter, se ha lanzado a estas elecciones para apoyar a Albert Rivera y su  voto con “ilusión”.  Su papel (o papelón) más relevante, fue en el debate a 9 de TVE, en el que intentó justificar lo injustificable de la propuesta de su partido por lo que se refiere a la equiparación por género en lo que ellos tristemente llaman “violencia doméstica”.
  4. Estíbaliz Ochoa es la primera mujer de la lista de UPyD por Madrid. Va en el 3. Coordinadora del partido en Alcalá de Henares, ya fue candidata en las municipales por su ciudad. Sigue intentándolo, parece. Lo tienes, complicado, @Esti8a. En su perfil de Twitter dice que “siempre es el momento apropiado para hacer lo que es correcto”.
  5. La 2 de la lista del PSOE es Meritxell Batet. Me gustan esta mujer y sus pequeñas contradicciones. Una catalana en la candidatura por Madrid y pareja de un diputado del PP. Pero siempre llena de energía, y bien visible, a pesar de estar rodeada de esa gente tan alta de su partido (incluida Irene Lozano, “el fichaje”).  Espero que siga por aquí, independientemente de lo que la suerte le depare a su jefe de filas.
  6. Como a Soraya Sáenz de Santamaría ya le dediqué espacio propio en este blog, por el PP me quedo con Isabel García Tejerina, la flamante Ministra de Agricultura, que ya fuera Secretaria de Estado de “la cosa” antes de tener el dudoso honor de suceder a Margallo cuando lo mandaron a Europa. De ella, lo que destaco es que es una experta de verdad en el tema de los cargos que ha ocupado. Sabe de lo que trata. Y eso es tan raro en esta política de “ponte ahí”, que no es poca cosa. A ver a dónde va ahora. Pero si Rajoy vuelve a ser Presidente del Gobierno, con su conocida fobia a los cambios, el viaje no será largo. En este artículo queda claro que, a veces, con estos “medios amigos”….

Creo que era de ley dedicarles unas líneas a estas señoras, pero hasta yo misma me estoy cansando de los posts sobre política. No puedo prometer que el siguiente vaya de otra cosa, aunque lo intentaré, porque ya aburre. Dependerá del papel que tengamos las mujeres, a partir de mañana.

Hasta la próxima entrada.

Imagen

Soraya o “somos un equipo”

Hay argumentos muy difíciles de defender. Que el Presidente del Gobierno de un país democrático decida dar una entrevista personal en una cadena o que prefiera irse de puente mientras se está celebrando un debate entre candidatos a su puesto en unas Elecciones Generales inminentes es, sin duda, uno de ellos. Ayer, en el debate de AtresMedia, Soraya Sáenz de Santamaría recurrió al manido y poco creíble, “en el Partido Popular somos un equipo, muy grande, y el Presidente ha decidido que hoy me corresponde a mí hablar en nombre de ese equipo”. Qué chusco, pero ¿Qué otra cosa podría decir en semejante situación?

Pero ella no se arredra. Como ante todos los retos que ha tenido que afrontar desde que es Vicepresidenta del Gobierno -que no han sido pocos-, se pone “las botas de pocero” y se mete en el fango. Eso hay que reconocérselo a esta mujer, que se ha convertido en el “hombre fuerte” de un gobierno -su equipo-, integrado, en general, por hombres y mujeres de “bajo perfil”, empezando por Mariano Rajoy.

No tengo ni la menor idea de si ella es el Plan B del Partido Popular ante un posible futuro de pactos, o de si existe la “Operación Menina” articulada por Margallo y de la que tanto habla Pablo Iglesias -espero que no, porque además de ser una idea rocambolesca y sainetera, el nombre es terrible-. Me da igual. Ella está aquí porque hablamos de “dar la cara” y para eso ha demostrado que vale.

Soraya lleva años siendo la cara visible del Gobierno, la que responde a los periodistas en las ruedas de prensa de los viernes, tras los Consejos de Ministros, que a veces ella misma preside, en ocasiones flanqueada por alguno de los ministros varones, que comparece por algún tema específico, relacionado con su “cosa pública”. Para todo lo demás, Soraya.

Ella también asumió la crisis del Ébola, tras la garrafal gestión realizada por Ana Mato y las autoridades sanitarias de Madrid. Y también se está encargando de la parte frívola, bailando con Pablo Motos o conduciendo como una loca con Calleja, con incidente de globo incluido.  Gobierna, comparece, se esfuerza…

Y también ha tenido que aguantar lo suyo por el hecho de ser mujer, aunque ella no se declare feminista, ni defienda las cuotas, o forme parte de un gobierno desequilibrado en cuestión de sexo y de un Congreso en el que solo el 36 % de las diputadas eran mujeres y de unas listas en las que ni siquiera ella es número 1.

  1. ¿Recordáis las críticas que recibió por su  famosa entrevista, con posado incluido, en El Mundo hace unos años, cuando todavía estaba en la oposición? Frivolidad, “postureo”… (aunque no estoy segura de que ya se utilizara esa palabra). Muy parecidas, por cierto, a las que les cayeron a las ministras de Zapatero por un reportaje en Vogue.
  2. También recuerdo cómo me indignó la supuesta “loa” que le hizo ABC al estilo de la Vicepresidenta a la vuelta de unas vacaciones de verano, en la que había “endulzado su melena con unos reflejos dorados”. Que si sus uñas, su maquillaje, su ropa… Inolvidable. E inconcebible nada parecido si ella fuera “un él”.
  3. Y lo peor de todo. Las críticas por tierra, mar y aire a su decisión de incorporarse a su recién ganado puesto de segunda cabeza del Gobierno de España, a los pocos días de parir a su hijo. Soy feminista, ya lo sabéis, pero he de reconocer que en este punto  me preocupa cómo coinciden, a veces, algunas representantes de esta línea de pensamiento y lo más conservador de la sociedad. No estoy de acuerdo con la afirmación de que las mujeres tienen que agotar su baja maternal hasta el final, para facilitar el hecho de que lo puedan hacer otras mujeres, inclusi más si son figuras públicas y con responsabilidad política, porque es ejemplificador. Creo, por el contrario, que las mujeres tenemos que hacer lo que nos dé la gana en este tema, como en todos los demás, que tenemos cerebro y capacidad de utilizarlo para tomar esta decisión vital, según el momento de la vida en el que se produzca, la situación familiar y de cuidado del recién nacido que tengamos cada una y, por supuesto, según nuestros intereses y necesidades personales o profesionales. ¿De verdad que no es comprensible que alguien quiera asumir, lo antes posible, el mayor reto profesional de su vida?¿Que no quiera que ese único tren se vaya sin ella por haber sido madre (y su pareja, padre, que no se nos olvide?¿Que tema que esa oportunidad no se le vuelva a presentar si no la aprovecha YA? Y lo mismo me sirve para Susana Díaz o Carme Chacón, que sufrieron acusaciones similares, por un lado y por otro. Y solo por el “capricho” de ser Presidenta de la Junta de Andalucía o Ministra de Defensa.

Releyendo las líneas anteriores, parece que admiro a Soraya Sáenz de Santamaría, que en tantas cosas -y tan importantes- no tiene nada que ver conmigo ni con mi forma de entender el mundo. Pero, reflexionando un poco sobre ello, puede que sea cierto que, en parte, despierta en mí sentimientos positivos, pero son más bien de respeto. Por su esfuerzo, amor propio, prurito profesional, empuje y arrestos.

Sin duda, sería mejor Presidenta que Rajoy -eso no es difícil tampoco, claro- aunque, sinceramente, espero que no lo sea.

Hasta la próxima entrada.