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¡Acción! 10 cineastas españolas a las que disfrutar

Me encanta el cine. De todas las épocas, de cualquier procedencia, sobre todos los temas y de casi todos los géneros.

Las mujeres, en el cine, también sufren discriminación. Lo único positivo de esto es que cada vez es más pública esta situación y muchas estrellas reivindican igualdad de salarios, de oportunidades y de buenos papeles para las mujeres. El otro día leí en la columna de Carme Chaparro en Yo Dona un dato curioso (y triste), sobre un estudio en el que alguien se había molestado en comprobar cuánto hablaban las princesas Disney en la películas que teóricamente protagonizan y que, no lo olvidemos, ven, sobre todo, las niñas. Poco. Hablan muy poco.

En la dirección, las mujeres también tienen una importante desventaja y mucho que luchar, para conseguir el dinero y la confianza que tienen los hombres. Y en su caso, esto es importante para ellas y también para el resto de las que viven de la industria y por este maravilloso arte. Y ellas, para nosotras, las demás, también son relevantes, como la mirada femenina del cine sobre el mundo, la historia, las relaciones y las personas. A veces, me doy perfecta cuenta de que llevo toda mi vida mirando el mundo a través de los ojos de Wilder, Ford, Houston, Amenabar, Almodovar o Berlanga.

Así que he decidido traer aquí mi modesta selección. ¿El criterio? Caótico, como siempre. Gusto personal, admiración, recuerdos, afinidad personal, nostalgia, repeto… De todo. Pero me ha salido una lista de 10 la mar de apañada.

  1. Ana Mariscal lo hizo todo en el cine, aunque empezó en ese mundillo por casualidad, cuando estudiaba Matemáticas en la unversidad. Primero fue actriz, toda una estrella, y la protagonista de la odiosa Raza (cuyo guión se dice que fue escrito por el mismísimo Franco). Después,  pasó a producir y escribir guiones y, finalmente, se animó a ponerse detrás de la cámara. Su trabajo más reconocido fue El Camino, sobre la novela de Delibes. Nunca dejó la interpretación, ni en cine ni sobre las tablas. Fue una artista completa.
  2. Pilar Miró no tuvo una vida muy larga, pero sí prolífica. Y accidentada. Empezó en TVE, donde se bregó en la profesión, dirigiendo programas y retrasmisiones “de todos los colores”, antes de pasar al cine. Dirigió 9 películas con desiguales resultados, pero siempre con rigor y profesionalidad. Los actores y los miembros de sus equipos técnicos la adoraban y siempre querían repetir. Fue Directora General del Ente Público RTVE, puesto en el que fue muy criticada e incluso se vio envuelta en un “escándalo” (comprar ropa para asistencia a actos utilizando dinero público) que ahora parece un juego de niños, pero que en su momento tuvo mucha repercusión y se explotó políticamente. Murió demasiado joven, a los pocos días de dirigir la retransmisión de la boda de la Infanta Cristina (¿Qué diría ahora de los líos en los que anda metida?). Su corazón era frágil y, un día, demasiado pronto, se paró. Entre sus pelis, mi favorita El Perro del Hortelano, con Enma Suárez y Carmelo Gómez en estado de gracia.
  3. Josefina Molina no ha parado desde que decidiera que esto de la dirección de escena, cine, televisión -o lo que le echen- era lo suyo. Es Hija Predilecta de Andalucía (nació en Córdoba) y Goya de Honor, entre otros muchos -y merecidos reconocimientos. También ha sido guionista y ha hecho cortos, series, documentales. En esta lista está, además de por todo eso, por su liderazgo y su feminismo. Es fundadora de CIMA (asociación de mujeres profesionales para fomentar la presencia equitativa de la mujer en el medio audiovisual) y autora, junto con Pilar Miró y Cecilia Bartolomé,  de Cine de mujeres en la Transición. La trilogía ´feminista´.  Es una luchadora incansable por la igualdad de las mujeres, también en su profesión.
  4. Gracia Querejeta es mucho más que la hija de su padre. Héctor, Siete mesas de billar francés o 15 años y un día demuestran que es una directora excelente, de historias llenas de sensibilidad, con actrices a las que saca el máximo partido. Me encanta.
  5. Chus Gutiérrez es una de las grandes, con una trayectoria y una filmografía dignas de admiración, y un poquito de envidia. Ha dirigido tanto largometrajes como cortos, e incluso ha hecho sus pinitos como actriz. El calentito me gustó mucho, pero mi favorita es la serie Ellas son así,  que escribió y dirigió, protagonizada por Maribel Verdú, María Barranco, Neus Asensi y María Adánez, y por la que recibió el Premio Meridiana del Instituto Andaluz de la Mujer. Pasé muy buenos ratos con todas aquellas mujeres de la misma familia, tan distintas y tan divertidas.
  6. Isabel Coixet. Sentimientos y opiniones contradictorias. Sobre sus pelis, claro. Algunas me gustan mucho (La vida secreta de las palabras, Mi vida sin mí, o los documentales Escuchando al Juez Garzón e Invisibles), otras me aburren soberanamente. A ella, la respeto y la admiro. Y espero que cada vez haga más de las que me molan y menos de las que no. O que yo aprenda a sacarles la gracia a todas.
  7. Iciar Bollain. La adoro. Desde Hola, estás sola, aquella historia con Silke y Candela Peña que me ponía contenta en una época en la que yo no lo estaba. Me parece divertida, natural, lista y -sospecho que- buena gente. También me apasionan Flores de otro mundo y, sobre todo, Te doy mis ojos. Me emocionan profundamente. Todavía no he visto El Olivo, pero lo estoy deseando. Al crítico más duro que conozco -mi padre, de 87 años- le ha encantado.
  8. Leticia Dolera. Ha sido un placer ver Requisitos para ser una persona normal. Me encanta su tono, los personajes, la dulzura y el humor tierno que transmite. Y los vestidos de Leticia. Creo que se merece poder seguir dirigiendo. Ojalá lo consiga. La traigo aquí como mi apuesta. ¡A por ellos!
  9. Mabel Lozano. Ya sabéis que, en este caso, es una debilidad por este terremoto de mujer y su trabajo. Ya os lo conté aquí no hace mucho. Y lo ratifico todo. Aunque se quedara a las puertas del Goya, sigo creyendo que su documental era el mejor de los nominados.
  10. Paula Ortiz, la directora de La Novia. No la conozco mucho, pero me gusta. Y me cae bien. A ver por dónde sigue.

¿Qué os parece selección? Variada, por lo menos. Un grupo de mujeres de varias generaciones que han conseguido dirigir una o más películas. Podría haber sido una lista de 20, de 50… ¿De 100? No sé yo… ¿Os animáis a ayudarme a ampliarla?

Hasta la próxima entrada.

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7 razones al azar por las que estar enfadad@s

Yo, lo estoy. Pero no pierdo la fe en que las cosas cambien. Lo que pasa es que no tengo paciencia, y no quiero que sea “poco a poco”. Tiene que ser YA. Pero no es. De hecho, me temo que, en algunos aspectos, hemos dado pasos atrás.

Así que entre las cosas que siguen siendo como siempre y las que han empeorado, no se me pasa el cabreo. Ah, no. Que no puedo estar enfadada. Porque daría entonces la razón a los que afirman, sin dudarlo, que las feministas somos mujeres amargadas y frustradas. Yo, como Chimamanda Ngozi Adichie, me defino como una feminista feliz… O, por lo menos como una feminista optimista, o extrovertida, o… Bueno, ya me entendéis. Es que feliz es una palabra muy grande y una sensación temporal. Decir que eres una persona feliz (así, como estado general y permanente) es antinatural. Y mentira.

Volvamos a lo nuestro. ¿Qué cosas hacen que mi fe en el futuro no siempre esté lustrosa? Son cosas grandes y pequeñas. Cotidianas algunas y otras dramáticas. Todas trágicas para nosotras. Algunos ejemplos recientes, al azar:

  1. Leo que, en Colombia, la Alcaldía de Bogotá consideró a una mujer culpable de su propia violación y asesinato. De verdad. Según decían, por arriesgarse a ir a una zona peligrosa. Parece que ese auto se ha levantado, pero el hecho mismo de que se haya publicado me pone enferma y me hace pensar que el mundo lo está aún más.
  2. Miro a mi alrededor, y pequeños y grandes gestos de mujeres de todo pelaje -de hoy y de ayer- me entristecen. No entiendo por qué, algunas de nosotras, contribuimos a que esto del feminismo sea una lucha tan lenta e incluso mal interpretado. Hace poco, en este mismo blog, lo intentaba explicar. 
  3. Luego está ese rebrote del concepto de “Madre Total” que tampoco soy capaz de asumir. Creo que, en los últimos años, las mujeres nos hemos vuelto a someter a las cadenas de la crianza de nuestros hijos. Me preocupa, sobre todo porque está enmascarado bajo la idea del deseo voluntario y elegido. Ojalá sea así, aunque, personalmente, no lo creo. Son nuevas tiranías que, como de costumbre, atan a las mujeres. Mucho mejor que yo lo explicaba Milagros Pérez Oliva en este artículo, con el que me manifiesto totalmente de acuerdo.
  4. No sé si reírme o llorar cuando algo que sólo hacen menos del 2 % de los hombres se define como una “tendencia” social. Me refiero al número de padres que utilizan parte o toda la baja por paternidad que, según la ley, se puede compartir. Son bichos raros, en realidad. Y a los que lo hacen los vemos como héroes, mientras que asumimos como normal que la disfruten (o padezcan) el 98 % de las mujeres.
  5. Y no os digo nada de la brecha salarial, todo un insulto que existe en todas partes. Desde los países teóricamente más “desarrollados”. Persiste en todas partes. Incluso crece.
  6. También es verdad que hay cosas que la animan a una. Por ejemplo, que haya hombres como Miguel Lorente, capaces de tener toda la sensibilidad del mundo y ser tan reivindicativo como la mujer más feminista. Leer sus artículos y sus posts me reconcilia con la Humanidad.
  7. Y luego están esos micromachismos exasperantes de todos los días. A veces, invisibles de puro repetidos,  y tan sutiles que pican y no sabes dónde. No hay que dejar nunca de ponerlos en evidencia, ni de intentar que no se produzcan. No me da la gana de aceptar que me pongan a mí la Coca Light y a él la cerveza, sin preguntar (o sin recordar quién ha pedido qué). ¿Y si no pago? Porque la cuenta la he pedido yo… y se la entregan a él. ¿Y por qué aceptar opiniones sobre mi físico por la calle a quien no se las he pedido? Los piropos me repugnan. Y me niego a tolerarlos.

En fin… Y esto sólo mirando unas semanas para atrás y sobre cosas, en la mayoría de los casos, “rutinarias”. Sin detenerme únicamente en las realmente grandes y desesperanzadoras razones que confirman que queda mucho por hacer y que ocurren también cada día: asesinatos machistas, agresiones sexuales, lapidaciones y latigazos, ataques con ácido, ablaciones. Torturas, vejaciones y crueldad para la dominación.  Madre mía. Cuánto nos queda.

¿Es o no para enfadarse? Como dice Adichie en su charla y en su libro: “¡Claro que estoy enojada! Todos deberíamos estarlo”.

Así que creo que el “ensayito” feminista que recoge las palabras de esta “feminista feliz africana”, tan sencillo, claro y breve, debería estar en todas nuestras mesillas, bolsos, mochilas y cajoneras (es tan barato), recordándonos lo que realmente significa ser feminista y lo bueno que es para el mundo, para el presente y el futuro de la Humanidad. Es de justicia y, además, una muestra inteligencia como especie. No sé si seremos capaces.

Hasta la próxima entrada.

 

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Oprah en 10 sencillos pasos

Menuda vida. Aunque ella es la imagen del éxito, no todo fue fácil para Oprah. Ni siempre. Los años de su infancia y adolescencia fueron muy difíciles, pero salió adelante y se convirtió en una de las mujeres más poderosas del mundo. Es admirable, verdaderamente.

Muchas veces es difícil recomponer una vida joven, truncada por años de abusos, dolor y maltrato. Entre los 6 y los 14 años, esta muchacha negra nacida en Missouri en los años 50 vivió en el infierno, con embarazo, parto prematuro y muerte de su hijo incluidos. Cuando escapó, la llevaron a Nasville y allí empezó, con la ayuda de su padre, a recuperar -poco a poco- su vida, sus estudios y su futuro.

Y ya fue imparable.

  1. A los 19 años empezó a trabajar como reportera de radio en una emisora de Nashville
  2. A los 22, se fue a Baltimore  a presentar el programa de televisión local People are talking durante ocho años, hasta convetirlo en un auténtico éxito nacional.
  3. Con solo 30 años, la WSL-TV de Chicago la contrata para presentar su propio programa de mañana, el talk show A.M. Chicago, que en pocos meses consigue colocar  en el número 1 del ranking de audiencias
  4. Un año después, el programa ya se llama The Oprah Winfrey Show y se convierte en todo un fenómeno de la TV, sin precedentes. Fue el número 1 de las televisiones estadounidenses durante más de 20 años, con casi 30 millones de espectadores sólo en los Estados Unidos, el programa más visto de la historia de la televisión.
  5. En 1986 fue nominada al Oscar como mejor actriz de reparto por su papel en El Color Púrpura y funda su propia productora, Harpo (su nombre al revés).
  6. En 1991 lideró una campaña para la creación de una base de datos nacional abusadores de niños, proyecto que se convirtió en la ley conocida como Oprah-Bill de 1993,  bajo la presidencia de Bill Clinton.
  7. En 2010 se emite, en Sidney, el último programa de The Oprah Winfrey Show, y crea su propia cadena de televisión,  Oprah Winfrey Network (OWN), con dos programas sindicalizados: Dr. Phil y Dr. Oz show,  producidos por Harpo Productions, que ella no presenta, aunque a veces asiste como invitada.
  8. Según la revista Forbes, fue la persona afroamericana más rica del siglo XX y la mujer más poderosa del año 2005, así como la celebridad más poderosa en 2005, 2007, 2008, 2010 y 2013.  En 2010, la revista la definió como “la famosa más influyente del mundo” y en 2014 la colocó en el puesto 14 de la lista de las 100 mujeres más poderosas del mundo.
  9. Life la ha calificó como la mujer más influyente de su generación y  Time la nombró una de las cuatro personas que han dado forma al siglo XX y al inicio del siglo XXI. En el 2005,  Business Week la calificó como la más grande filántropa de origen negro en la historia de los Estados Unidos
  10. Ha recibido muchos premios, entre ellos varios Emmys y en 2011 fue ganadora del Oscar Humanitario Jean Hersholt por su labor humanitaria a favor de las causas sociales. Es Doctora Honoris Causa por Harvard y en 2013 fue condecorada con la Medalla Presidencial de la Libertad, el máximo reconocimiento civil de su país, por el presidente Barack Obama.

Oprah es un montruo. Un fenómeno de la comunicación. Pero también es más que eso. Es una superviviente que hizo mucho más que sobrevivir. Ha dejado a medio mundo mudo de admiración  y se ha convertido en un icono para los norteamericanos y en un mito global. Y, todo ello, lo ha utilizado también para alcanzar metas más allá de lo profesional y lo económico.

Ella no representa exactamente lo que yo querría ser como periodista. No la considero una de mis maestras. Pero creo que es única, admirable y un torrente de energía positiva.

Hasta la próxima entrada